Skip to content
 
WEIJI O TRANSFORMAR LA CRISIS EN UNA OPORTUNIDAD
There are no translations available.

La palabra crisis señala momentos de evolución, inestabilidad o desintegración histórica, política, económica, social o personal. Es una transición entre lo que fue (pone en jaque nuestra comodidad) y lo que vendrá (miedo y ansiedad ante la necesidad de renovarnos).

La crisis exige cambios radicales. La tememos en nuestra idiosincrasia occidental pues la asociamos con resultados sociales y personales adversos e incluso nos crea un miedo que puede frenar nuestras iniciativas para vencerla; y el miedo lleva a posturas pasivas, desata temores y reacciones que llevan a la reducción de nuestras expectativas, deseos y a la contracción de la actividad económica y social. Nos hace perder el tren.

 

¿Qué hubiese pasado si Neville Chamberlain se hubiese enfrentado con más determinación a Hitler en vez de contemporizar con su política expansionista cediendo a la mayor parte de sus exigencias a raíz de su política exterior del apaciguamiento? ¿Qué pasaría si un mandatario, en vez de negar una crisis, advirtiese a la opinión pública de lo que se avecina y de las medidas a corto, medio y largo plazo que deberán adoptarse y del costo social y económico que conllevarán?

WEIJI O CONFORMISMO

¿Weiji o conformismo? ¿Atemorizarnos y deprimirnos ante una crisis, verla de manera pesimista como un peligro fatal que nos obliga a no hacer nada para no desgastarnos; o analizar el panorama, decidir con optimismo y coraje para sacar el máximo provecho de las oportunidades que nos brinda?

En chino, “crisis” se traduce como weiji que se define por dos ideogramas:

El primer ideograma Wēi se traduce como “peligro”.

El segundo ideograma  se traduce entre otras acepciones como “oportunidad”.

Por tanto, el milenario pragmatismo chino asocia crisis con oportunidad. Y es ese pragmatismo el que permite la exitosa convivencia de un sistema político comunista con un capitalismo pujante, que cientos de miles de estudiantes chinos estudien en universidades estadounidenses bajo la premisa de que no se pierden talentos sino que se invierte en talentos que amplían conocimientos y se relacionan, o que los chinos hagan negocio con cualquiera bajo la máximada igual que el gato sea blanco o sea negro, lo importante es que cace ratones (Deng Xiaoping).

Las crisis siempre generan oportunidades. Los tiempos de bonanza crean autocomplacencia pero merman nuestra creatividad. Pero en época de crisis, nuestro afán por sobrevivir como empresas y como personas nos obliga a mirar hacia adentro, reorganizarnos, descubrir nuestros puntos fuertes y débiles, encontrar valores y trazar nuestros objetivos. Al principio nos paraliza pero, a medida en que reunamos el coraje y la valentía para enfrentarla, nos sentiremos liberados de nuestros miedos y adquiriremos más fuerza para salir adelante.

E incluso agradeceremos la crisis porque nos daremos cuenta de que hemos aprendido a manejarnos mejor y a entender los vertiginosos cambios de nuestro entorno cada vez más global, a racionalizar gastos, inversiones, recursos y tecnologías, a organizarnos mejor y a entendernos mejor con la gente con la que trabajamos y con nuestros clientes. Un sabio proverbio dice gato gordo no caza ratones, y es perfectamente asimilable al hecho de que no aprendemos cuando las cosas van bien sino cuando tropezamos y nos vemos obligados a levantarnos.

PANORAMA ACTUAL

Llevamos ya casi tres años largos desgastándonos con noticias como quiebras, cierres, tensión social, crisis financiera, especulación salvaje, burbuja financiera, inmobiliaria, empobrecimiento de la clase media, las pequeñas y medianas empresas luchan por cobrar y su falta de liquidez demora sus pagos, “lo siento, ya no puedo darte más crédito”, la globalización es una amenaza y una oportunidad, ¿hasta dónde bajar los precios para ser competitivo?, ¿cómo garantizar la fidelidad del cliente?, ¿cómo conseguir nuevos clientes si otros competidores en lugares remotos pueden ofrecer los mismos servicios a la cuarta parte?

Y encima en nuestros sectores específicos debemos hacer frente a realidades como deslocalización, necesidad de encontrar nuevas patentes, patente única europea con régimen lingüístico a la medida de anglosajones, británicos y alemanes, traducción automática, Google, cambios tecnológicos vertiginosos, necesidad de ser cada vez más competitivos en un entorno en el que gracias a Internet las empresas han perdido el control en beneficio de los consumidores.

No nos engañemos, la crisis no sólo es financiera. Ha coincidido con la eclosión de nuevas tecnologías e ideas que están socavando la base sobre la que plácidamente discurría la actividad empresarial. Y esta coincidencia la agrava aún más porque no sólo hay que superar la crisis con medidas económicas de libro, sino que también tenemos que plantearnos la validez del hasta ahora y reinventarnos para contestar al y mañana…qué.

Como resultado de la crisis (Wēi) muchas empresas han desaparecido y seguirán desapareciendo mientras intentan resolver estas cuestiones. Nadie está libre de semejante riesgo. Pero precisamente surge aquí la oportunidad (Jī) de ocupar los nichos de mercado que las empresas que perezcan vayan dejando o de ocupar nuevos nichos que hasta ahora no habíamos imaginado.

DIEZ RAZONES DE FRACASO EN LA ERA DE INTERNET

En su libro ¿Y Google como lo haría?, Jeff Jarvis lanza un mensaje demoledor “Hagas lo que hagas, Google lo acabará haciendo mejor que tú y además gratis”, en definitiva, una empresa puede quedarse out sin darse ni cuenta. Sus planteamientos radicales como el fabricante de coches Google, la aerolínea Google, el hospital o la universidadGoogle pueden ser extremistas pero nos obliga a considerar lo siguiente:

  1. Los clientes nos están exigiendo cambios.
  2. Estamos perdiendo el control de nuestro modelo empresarial.
  3. Si creemos que todo lo nuevo es peligroso, pagaremos caro el fatalismo.
  4. Sin investigación ni planes de reciclaje, no veremos lo que se nos viene encima, no contaremos con las herramientas necesarias para sobrevivir ni sabremos utilizarlas cuando las tengamos.
  5. Refugiarnos en el pero aún falta mucho para que eso ocurra es necio. Ocurrirá y no estaremos preparados.
  6. Cuesta mucho formar gente pero la carencia de personal tecnológico y creativo cualificado nos costará la supervivencia.
  7. Las empresas deben ser paranoicas y tener muy claro que otro puede y seguramente ya lo hace mejor.
  8. Las verdades eternas no existen.
  9. La conexión entre calidad y rentabilidad se tambalea, pero exigir rentabilidades a corto plazo se paga caro.
  10. Las empresas tradicionales ya no pueden despreciar la modernidad ni el concepto de aldea global.

ESTAMOS EN UNA NUEVA ERA

Cualquier especialista en tecnología de la información no duda en afirmar que vivimos en una era exponencial en la que el conocimiento ya se duplica cada ochenta días y cada vez tardará menos. Tal volumen de conocimiento acelera cada vez más los procesos de cambio y traerá como resultado crisis más frecuentes y necesidades de transición cada vez más rápida y flexible.

Todos tendremos que cambiar nuestros paradigmas y aprender a entusiasmarnos no de la estabilidad, sino de la transformación, no del status quo, sino de la innovación cada vez más rápida.

En nuestro sector, observamos que realidades como cloud computing, herramientas y memorias de traducción con capacidad para aprender, presión cada vez mayor por precios más bajos incluso con la excusa de que la calidad ya no importa tanto al primar la traducción para información, dificultades crecientes para cobrar, o el si no lo haces tú…otro lo hará más barato que tú han dado como resultado un peligro (Wēi) particular en el que abundan traductores no profesionales, empresas no certificadas, communnity translators que pueden convertir nuestro servicio en una especie de commodity.

¿Dónde está nuestra oportunidad (Jī)?

VISIÓN, VALORES Y MISIÓN DE GRUPO PARA APROVECHAR LA OPORTUNIDAD

En su artículo Amanco Argentina: Creatividad e innovación en un tiempo de crisis, Gerardo Ouracarriet, Gerente General de Amanco Argentina, no duda en declarar que su empresa superó el corralito porque en los momentos más difíciles nunca nos apartamos de la visión, valores y misión del grupo.

Es muy difícil hablar de visión, valores y misión cuando el día a día exige la máxima flexibilidad. Pero en nuestra empresa estamos convencidos de que la crisis está siendo el mejor revulsivo para reinventarnos y encontrar nuestro(Jī) si asumimos positivamente que:

  1. Los clientes exigirán cada vez más. Su supervivencia radica en su propia capacidad para globalizarse, ser competitivos y flexibles. Seremos una empresa global que busque soluciones y oportunidades en cualquier lugar del mundo para apoyar al cliente donde surjan las oportunidades.
  2. El modelo empresarial está cambiando tanto como el modelo social, lo que nos obliga incluso al reciclaje personal. Es fundamental construir una cultura interna del éxito. No hay éxito empresarial sino hay éxito personal de cada integrante de la empresa.
  3. Debemos innovar y saber vender nuestra innovación porque incluso el cliente más fiel terminará abrazando a la competencia. Lo nuevo no es peligroso, lo peligroso es no estar preparado para lo nuevo.
  4. Hay que cambiar el paradigma. Antes, los gerentes reaccionaban frente a problemas y los resolvían. Hoy, deben identificar oportunidades y medios para ir por delante. El mundo ya no es del que sabe sino del que aprende. Quien aprende innova y sólo superaremos la crisis si nuestra habilidad de innovar es rápida.
  5. Apostar por nuestro personal ha conllevado riesgos y problemas. Pero no hacerlo habría sido suicida.
  6. Nuestra valía para nuestro mejor aliado (nuestro cliente) radica en la confianza que deposita en nosotros. Está sometido a múltiples presiones pero nuestros valores, nuestra cultura de calidad nos han permitido crecer y superar la crisis. Romper su confianza, sacrificar la calidad considerando rentabilidades a corto plazo será igualmente suicida.
  7. Bienvenida sea la traducción moderna. Con una información cuyo volumen se duplica cada 80 días, la necesidad de información también aumentará al igual que las fórmulas de los servicios de traducción. Los precios bajarán y deberemos ser una empresa con una gran capacidad para procesar decenas de millones de palabras en tiempos hasta ahora impensables pero con buenos niveles de calidad.

Esta es nuestra visión. No intentamos dar lecciones a nadie sobre cómo superar esta crisis, simplemente hemos querido compartir con nuestros lectores la visión y los valores que nos están permitiendo superar la crisis, que nos ha obligado a salir a pescar fuera, a aprender sin mirarnos por encima del ombligo. Incluso hemos conseguido una magnífica implicación en la gran mayoría de nuestro personal, que no ha dudado en vencer sus miedos, cruzar fronteras y aunar esfuerzos no sólo para sobrevivir, sino para ser mejores.

Para terminar, unas palabras de Albert Einstein:

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis nos hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar por superarla”.

 

 

Vous êtes dans...

Accueil Primavera 2011 Weiji o transformar una crisis en oportunidad