| CHINDOGU |
Por Michael S. AhrensEsta mañana, como cada mañana de camino al trabajo, estaba ojeando el periódico gratuito que me entregan antes de entrar en la estación de Cercanías cuando uno de sus artículos me llamó la atención. Su título: “Cachivaches asombrosos”. En él se hablaba de inventos a priori absurdos, tales como paraguas-periódico, timbres para perros y cuadros esquineros, pero por muy estrambóticos que me parecieran (aunque he de reconocer que algunos me han parecido bastante útiles) ninguno me ha parecido tan cómico como los que voy a pasar a detallar a continuación. Hace un tiempo un compañero de la oficina nos envió un enlace con inventos curiosos. Y ¿por qué me llamaría tanto la atención? Pues además de por la asociación de ideas invento-invención-patente (un claro ejemplo de “deformación profesional”), lo cierto es que algunos me resultaron muy graciosos. Y por qué no decirlo, me paso todo el día con invenciones “serias”, “muy serias” en las que el alcance de la invención, la terminología son esenciales, no podemos fallar, hay que entregar hoy…sin falta…de prisa de prisa…el cliente está impaciente…rayos la coma está mal puesta. Por tanto, ante tanta seriedad, ver las invenciones desde un plano más divertido es relajante. Todos los inventos eran japoneses y para mi sorpresa no deben ser los únicos de este calibre, porque los japoneses han creado el “chindōgu” o lo que es lo mismo, el arte de inventar artilugios cotidianos ingeniosos que suponen una solución ideal a un problema particular. Visto así parece algo serio, pero que esta definición no nos lleve a engaño, las imágenes parecían más bien extraídas de una película de ciencia ficción de serie B o de un capítulo del Superagente 86 o del inspector Gadget que de la mente de un inventor real. Y es que en el decálogo de los “chindōgu” uno de los requisitos es que exista pero que sea relativa o totalmente inútil. Les recomiendo encarecidamente echarle un vistazo a este enlace. ¿Quién no ha matado alguna vez un insecto con las zapatillas de andar por casa? Pero en ocasiones el “bicho” se nos escapa y se posa en el techo o en lo alto de la pared. No pasa nada…, les presentamos las zapatillas con mango extensible. Sí, sí, de la parte del talón de la zapatilla sale un mango, que puede extenderse y nos permite llegar a cualquier rincón de la casa para acabar con la compañía indeseada de mosquitos, cucarachas, arañas, etc. Aunque el uso en sí no es nuevo, hay que reconocer que el diseño sí lo es. ¿Y quién no ha buscado alguna vez la cartera en un bolso o los bolsillos de la chaqueta o del pantalón? ¿Y por qué no guardar más a mano todo lo que nos puede hacer falta en una reunión de trabajo? Para eso han creado la corbata-oficina portátil. Se trata de una corbata que en el reverso tiene espacios para guardar tarjetas de crédito, tarjetas de visita, un pen drive, clips y ¡hasta unas tijeras! Lo cierto es que nunca he sido un gran amigo de las corbatas, pero tampoco de llevar los bolsillos llenos, así que no descarto que en algún momento me viera tentado de probarla… Ahora algo para los alérgicos al polen. El casco dispensador de papel higiénico o de toallitas de papel portátil. Es muy engorroso buscar un pañuelo para limpiarse la nariz y más aún si hay que hacerlo constantemente. Con este “casco dispensador” se acaba con este problema. En ese sentido es extremadamente práctico, pero dudo de su idoneidad estética. Pese a haber visto recientemente algunos modelitos “poco ponibles” que han llegado a desfilar en la Madrid Fashion Week, no creo que un rollo de papel higiénico encima de la cabeza a modo de tocado llegue nunca a ser tendencia aunque con Galiano, David Delfín o Lady Ga Ga todo es posible. Ya lo sabe, si se encuentra con un artilugio que:
su artículo es un Chindogu que le servirá para pasar un buen rato. ¡Que tenga un buen día!
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